El grupo yihadista Estado Islámico se adjudica el atentado de Manchester

El grupo yihadista Estado Islámico se adjudicó el atentado en el concierto del Manchester Arena, Reino Unido, según la agencia Amaq.

Afirmó que “un soldado del califato” puso “varios paquetes bomba” en varias concentraciones de “cruzados” en la ciudad británica.

La misma agencia de propaganda del grupo ultrarradical, afirmó que detrás del ataque hay un “equipo” de combatientes.

El ataque dejó a 22 muertos y a 59 heridos, entre ellos a varios menores de edad durante la presentación de la cantante estadounidense, Ariana Grande.

De acuerdo a la policía de Manchester, el autor del ataque murió al detonar un artefacto explosivo. Sin embargo, las autoridades detuvieron a un hombre de 23 años en conexión con este atentado, el más mortífero en el Reino Unido desde el 2005.

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La Casa Blanca elimina el español de su página web

Rápidamente se hicieron efectivos los cambios en la Casa Blanca tras la toma de posesión de Donald Trump.

Bastó tan solo un par de horas para que el sitio web oficial de la casa de gobierno, eliminara los temas que no suponen prioridad para el flamante Presidente. Así, asuntos como las políticas respecto al cambio climático, Cuba o el pacto nuclear con Irán, trascendentales durante la administración de Obama, desaparecieron.

Pero sin lugar a dudas, el cambio que llamó más la atención, fue la decisión de eliminar la versión en español de la web oficial. La columna de asuntos (Issues), que contaba con 114 enlaces, entre los que precisamente destacaba la opción “en español”, se acortó drásticamente: ahora solo hay 38 links y se agregaron secciones enfocadas en el crecimiento, empleo y relaciones exteriores. 

Con esta medida, Trump, que ya había decidido prescindir de hispanos en su gabinete, escenario que no se presentaba hacía casi 30 años, confirma que la comunidad hispana no será prioridad en su gobierno. Una situación que se podía apreciar desde su campaña electora, período en el que atacó constantemente a los inmigrantes latinoamericanos.

Sin cuentas en español en las redes sociales y sin un encargado de prensa dedicado a los medios hispanoparlantes, por el momento la Casa Blanca de Trump, solo es la White House.

 

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Trump da la sorpresa y hace historia en EE.UU.

El silencio era evidente en los alrededores de la Trump Tower, el edificio negro que es un símbolo de Manhattan y del poder de Donald Trump, un magnate que, tras una trayectoria de 30 años con un fuerte perfil mediático, anoche dio una de las sorpresas más grandes en la historia de las elecciones modernas y, desafiando las encuestas y contra todo el establishment de su país, se impuso a Hillary Clinton y será el próximo Presidente de Estados Unidos.

Pese a que Trump es un hijo de Nueva York, nacido en Queens y que basó su imperio inmobiliario y de productos asociados a su marca en Manhattan, el poco entusiasmo de la ciudad reflejaba la profunda brecha que vive la sociedad estadounidense. Mientras las zonas más urbanas y los jóvenes mayoritariamente apoyaron a Clinton, los estados rurales y los mayores de 45 años le dieron una amplia ventaja al candidato republicano.

Ambos candidatos lograron victorias tempranas en estados donde se esperaba que ganaran. Trump capturó los históricamente conservadores en el sur y en la zona central, mientras que Clinton se llevó varios estados en la Costa Este e Illinois en el centro. Pero el magnate dio el golpe a la cátedra al imponerse en algunos de los estados considerados clave en la lucha por los 270 votos del Colegio Electoral necesarios para ganar.

Durante esta madrugada la cadena CNN proyectaba una estrecha disputa entre Trump y Clinton en seis estados estratégicos: New Hampshire, Virginia, Pennsylvania, Florida, Ohio y Carolina del Norte. Finalmente el candidato republicano se impuso en estos últimos cuatro estados. Una situación que sumada a la ventaja en Michigan, Wisconsin, Arizona y Alaska que le permitía superar ampliamente los 270 votos electorales.

Aunque pasará mucho tiempo para entender las razones que llevaron a los estadounidenses a apoyar a un candidato cuya retórica divisiva, al límite de lo políticamente correcto y con una serie de escándalos no se compara con ninguna otra postulación de este nivel, el resultado es un duro golpe para la clase política estadounidense en su conjunto, que no fue capaz de frenar a Trump ni en las primarias republicanas ni en la elección general, al enfrentarse a los demócratas.

Si hace un año y medio el tono era de risas y burlas cuando el magnate ocupó las escaleras mecánicas de la Trump Tower para anunciar que competiría, su triunfo sólo abre una serie de preguntas aún sin respuesta, como qué pasará con sus promesas más radicales, qué equipo tendrá para gobernar el país y cómo hará para manejar a una sociedad en que varios grupos no sólo no votaron por él, sino que temen las consecuencias que podría tener su gestión desde enero próximo.

Una sociedad dividida

El resultado deja una profunda inquietud que deberá ser abordada por la clase política estadounidense en su conjunto. El durísimo tono que tuvo la campaña, con descalificaciones personales y propuestas que golpearon directamente a minorías de la sociedad –como las ideas de Donald Trump de construir un muro con México o prohibir el ingreso a los musulmanes, que ahora el magnate podría cumplir-, reavivó una polarización que ni siquiera se vio hace ocho años con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca.

Eso se vio en especial en los temores que muchos votantes de minorías raciales reconocían ayer como el principal motivo para acudir a votar, más que la preferencia por algún candidato en específico, algo que se reflejó en el hecho de que ambos postulantes tenían altos niveles de rechazo incluso en las encuestas hechas a boca de urna.

El Partido Republicano en especial enfrentará un desafío, más allá del triunfo de anoche. La composición de los habitantes del país avanza sostenidamente hacia una mayor presencia de ciudadanos de origen hispano y de raza negra, dos grupos que han apoyado de forma masiva a los demócratas en las urnas. La postulación de Trump, uno de los más feroces críticos de Obama, dejó más en evidencia esa brecha. Pero al mismo tiempo los demócratas deberán mejorar su conexión con el Estados Unidos profundo, que ayer votó masivamente por los candidatos republicanos, dio importantes victorias a Trump en los estados del interior del país. Ese grupo es el que le ha permitido a los conservadores tener una mayoría estable la Cámara de Representantes, y el mapa electoral hace que sea difícil para candidatos más liberales incursionar con éxito en esas áreas.

Más aún, el hecho de que las disputas más cerradas se dieran en estados de clase trabajadora y que han dejado atrás décadas de prosperidad basados en las industrias –como Michigan, Ohio o Pennsylvania- no parece algo que se resolverá de forma rápida a favor de ninguno de los partidos. El nuevo gobierno deberá tomar como prioridad la revitalización de esas áreas e incluso el crear un nuevo relato de desarrollo, algo que fue tema de campaña tanto para Clinton como para Trump.

Por ahora, la expectativa estará puesta en los poco más de dos meses que faltan hasta que Trump reciba de manos de Barack Obama la Presidencia el 20 de enero. En ese tiempo, el magnate deberá delinear de forma más detallada sus planes de gobierno, su equipo de trabajo y cómo concretará las promesas. Sin embargo, el resultado de ayer le permitirá trabajar con un Congreso favorable a él, nominar al juez que falta en la Corte Suprema y marcar el destino de Estados Unidos al menos por la siguiente década. En una noche que en teoría era el cierre de más de 18 meses de campaña, el resultado sólo abrió una serie de preguntas que, por ahora, no tienen respuestas concretas, a la espera de que Donald Trump muestre cómo será en su nuevo rol: presidente de los Estados Unidos.

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Termina operación de rescate y corrigen el número de fallecidos

Las autoridades colombianas redujeron a 71 el número de fallecidos en el avión fletado por el club brasileño Chapecoense que se accidentó anoche cuando se aproximaba al aeropuerto de Medellín, ya que cuatro personas no embarcaron a última hora.

“Se da por terminada la operación de búsqueda y rescate de las personas que venían del vuelo (…) El balance es el siguiente: seis personas heridas y 71 personas fallecidas para un total de 77 personas”, dijo a periodistas el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Iván Márquez.

La Aeronáutica Civil de Colombia informó durante la tarde, mediante un comunicado de prensa, el término del proceso de la recuperación de los cuerpos de las víctimas de la tragedia de Antioquía. Se corrigió el número de pasajeros de la aeronave, de 81 a 77, dado que cuatro de los que integraban la lista de ocupantes, finalmente, no viajaron.

Las labores de recuperación, lideradas por la Aeronáutica Civil, la Fuerza Aérea Colombiana y organismos de socorro, consideraron a 150 personas quienes trabajaron en el lugar desde el momento de los hechos.

 

El Grupo de Investigación de Accidentes de la Aeronáutica Civil encontró las cajas negras de la aeronave. Las partes de la aeronave han sido encontradas a 500 metros a la redonda respecto  del sitio del siniestro. El 70% de los cuerpos se encontró en el fuselaje y el 30% en el terreno en donde estaban los seis sobrevivientes.

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Colombia intenta consensuar la paz

La sociedad colombiana amaneció ayer partida en dos. Una sorpresa total provocó el resultado del plebiscito del domingo para refrendar los acuerdos de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), en el que la opción del “No” se impuso por una leve ventaja (50,2%) frente al “Sí” (49,7%) Una diferencia de apenas 53.894 votos, con una abstención de un 63%.  

Si bien el “No” fue al acuerdo, pero no a la paz, muchos colombianos se preguntaban cómo fue posible que la mitad de los votantes rechazaran el pacto firmado el lunes de la semana por Santos y Timochenko, líder de las Farc. Y la pregunta que venía a continuación era: ¿Qué pasará ahora?

 Las principales razones tienen que ver con los argumentos centrales utilizados en la campaña del “No”, liderada por el ex Presidente Alvaro Uribe y su partido, el Centro Democrático: la falta de penas de cárceles para los líderes y guerrilleros de las Farc acusados de crímenes y los beneficios políticos que tendría el grupo armado tras los acuerdos. Además, parte importante de la sociedad colombiana mantiene altos niveles de desconfianza con las Farc, pero también con Santos. 

“Ha existido durante muchos años una animadversión por las Farc. Tú no puedes transformar un marco conceptual construido a lo largo de 52 años, en tan solo unos meses. Yo creo que la campaña del ‘Sí’ no vio esto, no vio ese no silencioso”, aseguró a La Tercera el analista político colombiano, Augusto Reyes.

Quienes votaron por el “No” sienten que los acuerdos de paz hubiesen dejado en una impunidad total a algunos miembros de las Farc. Por eso, ahora el uribismo está exigiendo que las sanciones incluyan penas de cárcel y no sanciones alternativas como lo planteaba el acuerdo. Santos prometió que recogería las propuestas de la oposición para generar un gran “pacto nacional”. Esto, para negociar nuevamente con la guerrilla, que a su vez ha dado claras señales de que mantendrán el cese el fuego y que están abiertas a una renegociación. “Las Farc seguirán fieles a lo acordado. La paz con dignidad llegó para quedarse”, afirmó Iván Márquez, uno de los líderes de la guerrilla, desde La Habana.

“¿Qué les van a decir a los presos colombianos que han cometido delitos menos graves que las Farc?, que los mayores responsables de la guerrilla no van a ir a la cárcel. Es muy mal ejemplo”, aseguró la semana pasada Uribe en entrevista con La Tercera.

Además, el uribismo pide revisar la elegibilidad política para aquellos guerrilleros que hayan cometido crímenes durante el conflicto, es decir que los líderes de las Farc no puedan optar a cargos de elección popular.

“Nada justifica permitir la elección de ‘Timochenko’ al Senado de la República o a la Presidencia, o de ‘Joaquín Gómez’ a la gobernación de La Guajira. Nuestra democracia les dio todas las oportunidades y prefirieron seguir con el asesinato”, dijo Uribe en agosto.

Un pacto nacional

Tras una jornada marcada por la incertidumbre tras los resultados del plebiscito, la idea de los principales actores políticos quedó clara: la apuesta por la paz. Pero para eso será necesaria la construcción de un gran pacto político que incorpore a la oposición liderada por Uribe.

En su campaña por el “No” el Centro Democrático manejó la tesis de que en caso de ganar el plebiscito, se podrían volver a renegociar lo que por casi cuatro años se planteó en Cuba. Esta posición había sido desestimada por el gobierno, pero ahora hay un nuevo escenario de consenso.

De hecho, Santos se reunió ayer con un grupo de dirigentes de la oposición para “escucharlos, abrir espacios de diálogo y determinar el camino a seguir”. Luego, en un discurso televisado, ratificó en el cargo al jefe del equipo negociador del gobierno, Humberto de la Calle, y lo nombró, junto con los ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa, interlocutor con la oposición para reconducir la negociación con las Farc.

Por otro lado, según el diario colombiano El Tiempo, no está claro si será posible una reunión entre Santos y Uribe. Pero desde la noche del domingo Uribe comenzó a enviar fuertes señales de su estrategia, asegurando que buscarían la paz a través de “un gran pacto nacional” para la reformulación de los acuerdos”.

El empresario colombiano Henry Acosta ha sido mediador entre las Farc, Santos y Uribe. Según confirmó a La Tercera lo que se buscará es un “pacto político nacional”. “Eso permitirá que de lo que ya está acordado se hagan algunas consideraciones o ajustes a ese acuerdo final, como lo que estaba buscando el Centro Democrático”, explicó.

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