Colombia intenta consensuar la paz

La sociedad colombiana amaneció ayer partida en dos. Una sorpresa total provocó el resultado del plebiscito del domingo para refrendar los acuerdos de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), en el que la opción del “No” se impuso por una leve ventaja (50,2%) frente al “Sí” (49,7%) Una diferencia de apenas 53.894 votos, con una abstención de un 63%.  

Si bien el “No” fue al acuerdo, pero no a la paz, muchos colombianos se preguntaban cómo fue posible que la mitad de los votantes rechazaran el pacto firmado el lunes de la semana por Santos y Timochenko, líder de las Farc. Y la pregunta que venía a continuación era: ¿Qué pasará ahora?

 Las principales razones tienen que ver con los argumentos centrales utilizados en la campaña del “No”, liderada por el ex Presidente Alvaro Uribe y su partido, el Centro Democrático: la falta de penas de cárceles para los líderes y guerrilleros de las Farc acusados de crímenes y los beneficios políticos que tendría el grupo armado tras los acuerdos. Además, parte importante de la sociedad colombiana mantiene altos niveles de desconfianza con las Farc, pero también con Santos. 

“Ha existido durante muchos años una animadversión por las Farc. Tú no puedes transformar un marco conceptual construido a lo largo de 52 años, en tan solo unos meses. Yo creo que la campaña del ‘Sí’ no vio esto, no vio ese no silencioso”, aseguró a La Tercera el analista político colombiano, Augusto Reyes.

Quienes votaron por el “No” sienten que los acuerdos de paz hubiesen dejado en una impunidad total a algunos miembros de las Farc. Por eso, ahora el uribismo está exigiendo que las sanciones incluyan penas de cárcel y no sanciones alternativas como lo planteaba el acuerdo. Santos prometió que recogería las propuestas de la oposición para generar un gran “pacto nacional”. Esto, para negociar nuevamente con la guerrilla, que a su vez ha dado claras señales de que mantendrán el cese el fuego y que están abiertas a una renegociación. “Las Farc seguirán fieles a lo acordado. La paz con dignidad llegó para quedarse”, afirmó Iván Márquez, uno de los líderes de la guerrilla, desde La Habana.

“¿Qué les van a decir a los presos colombianos que han cometido delitos menos graves que las Farc?, que los mayores responsables de la guerrilla no van a ir a la cárcel. Es muy mal ejemplo”, aseguró la semana pasada Uribe en entrevista con La Tercera.

Además, el uribismo pide revisar la elegibilidad política para aquellos guerrilleros que hayan cometido crímenes durante el conflicto, es decir que los líderes de las Farc no puedan optar a cargos de elección popular.

“Nada justifica permitir la elección de ‘Timochenko’ al Senado de la República o a la Presidencia, o de ‘Joaquín Gómez’ a la gobernación de La Guajira. Nuestra democracia les dio todas las oportunidades y prefirieron seguir con el asesinato”, dijo Uribe en agosto.

Un pacto nacional

Tras una jornada marcada por la incertidumbre tras los resultados del plebiscito, la idea de los principales actores políticos quedó clara: la apuesta por la paz. Pero para eso será necesaria la construcción de un gran pacto político que incorpore a la oposición liderada por Uribe.

En su campaña por el “No” el Centro Democrático manejó la tesis de que en caso de ganar el plebiscito, se podrían volver a renegociar lo que por casi cuatro años se planteó en Cuba. Esta posición había sido desestimada por el gobierno, pero ahora hay un nuevo escenario de consenso.

De hecho, Santos se reunió ayer con un grupo de dirigentes de la oposición para “escucharlos, abrir espacios de diálogo y determinar el camino a seguir”. Luego, en un discurso televisado, ratificó en el cargo al jefe del equipo negociador del gobierno, Humberto de la Calle, y lo nombró, junto con los ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa, interlocutor con la oposición para reconducir la negociación con las Farc.

Por otro lado, según el diario colombiano El Tiempo, no está claro si será posible una reunión entre Santos y Uribe. Pero desde la noche del domingo Uribe comenzó a enviar fuertes señales de su estrategia, asegurando que buscarían la paz a través de “un gran pacto nacional” para la reformulación de los acuerdos”.

El empresario colombiano Henry Acosta ha sido mediador entre las Farc, Santos y Uribe. Según confirmó a La Tercera lo que se buscará es un “pacto político nacional”. “Eso permitirá que de lo que ya está acordado se hagan algunas consideraciones o ajustes a ese acuerdo final, como lo que estaba buscando el Centro Democrático”, explicó.

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