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Fonoaudiólogo entrega consejos para proteger los oídos durante el verano

Dentro de las patologías más comunes por la exposición al agua en playas y piscinas se encuentra la otitis, que se caracteriza por dolor persistente, además de enrojecimiento y, en algunos casos, supuración. “Niños menores de 7 años son los más afectados”, dice Álvaro Godoy, académico de la Universidad Mayor sede Temuco.

Las altas temperaturas del verano son la excusa perfecta para realizar actividades acuáticas en playas y piscinas, donde la exposición al agua, además de momentos de entretención, puede traer más de alguna consecuencia para los oídos si no se toman las medidas para prevenir enfermedades como la otitis.

“Son infecciones que, muchas veces, se producen por humedad que queda en el oído”, dice Álvaro Godoy, académico y director docente de la carrera de Fonoaudiología de la Universidad Mayor sede Temuco, sobre esta patología que puede ser externa o media aguda.

También, existen patologías como la exostosis o aumento de tejido óseo en el conducto auditivo externo, y barotrauma o patología auditiva producto de cambios de presión atmosférica, pero “son más comunes en personas que están en contacto con el agua prácticamente todo el año”, explica el especialista.

Los síntomas para reconocer una otitis relacionada con la humedad son bastante evidentes, ya que —detalla Godoy— existirá “dolor persistente en la zona del oído, además de enrojecimiento, fiebre y, en algunos casos, supuración o salida de líquido”.

Para el tratamiento, “un médico debe observar las características de la infección y recetar lo más adecuado. Sin embargo, en gran cantidad de casos se aplican antibióticos tópicos en la zona, en formato de gotas”, agrega el académico.

Prevención

El grupo más afectado por las otitis externa o media aguda, son niños menores de 7 años, debido a que “ellos pasan una gran cantidad de tiempo dentro del agua y no muchas veces se dejan secar por completo y mucho menos los oídos. Además, tienden a generar en mayor medida estos cuadros, ya que por anatomía y funcionamiento, todavía falta un proceso de maduración que implica una mayor protección del oído”, sostiene el fonoaudiólogo.

La prevención sería clave para evitar estas afecciones y la mejor manera sería procurar siempre el secado de los oídos, después de estar en una piscina o en la playa. “Lo más recomendable es realizarlo con una toalla, secar el conducto auditivo hasta donde llegue el dedo, evitando el uso de cotonitos, ya que son elementos que aumentan el riesgo de generar un tapón de cerumen o incluso una perforación del tímpano”, advierte Godoy.

“En el caso de que exista una perforación timpánica previa o un dolor marcado al momento de sumergirse en el agua, el uso de tapones para los oídos se hace fundamental, para no experimentar molestias y disminuir el riesgo de infección”, finaliza el académico U. Mayor.

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